No sería tanta fiesta, sino dolor (calavera)

Por: Alejandra Inclán
La muerte en México aterrizó,
horrorizada quiso huir ante tanto reguetón.
El despreciable ritmo mataba a la reina,
que se lleva todas las almas en pena.
Aturdida caminó sin rumbo por calles de Veracruz,
la asaltaron y levantaron,
ladrones y policías por igual la maltrataron.
Ella tan débil por el ruido aquel que aún la ensordecía,
no sentía la agonía de los golpes que le proveían.
Maltrecha y sorda la tiraron lejos en una profunda fosa.
Con miedo a perecer se arrastró por las colinas,
y perdió la fe al ver que cada día un alma moría,
no por su causa, sino por bichos rastreros
que desaparecen a quienes nada debían.
“Esto es México, ¡qué temor!,
ni mi guadaña causa tanto terror”, pensó,
y de puro sentimiento lloró,
y supo que el día de muertos ya no sería tanta fiesta, sino dolor.
negra

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