Carta a Julio (Nací demasiado tarde)

En 1984 cursaba primero de primaria. Fue de mis pocos años felices de esa época. Hoy ya no lo recuerdo así, porque tú moriste. Nací demasiado tarde para conocerte e impactarme con tu voz, con tu palabra escrita, con tu sapiencia y ese ser revolucionario que fuiste.

Me hubiera agradado mucho tener en ese año unos 30 y tantos, para haberte alcanzado días previos a tu muerte. Con eso me bastaba: un día, una hora o al menos tu lejana sonrisa. Pero estabas triste Julio. Carol se fue y sé que quedaste con un gran vacío. Parecías un hombre rudo, serio, hasta pedante; y no, tú no eras así. Tu corazón era enorme como tu cuerpo, así como enormes tus silencios para hablar de tus sentimientos. ¿Qué podría haberte dicho esta desconocida? Sólo te hubiera importunado.

Me reconforta saber que Aurora se mantuvo cerca para cuidarte. Qué gran cariño te tenía. Pensar que hay exparejas que viven peleadas de por vida y que ustedes siempre mantuvieron la amistad. Es de admirarse.

¿Cómo habrá sido amarte Julio? Vos creías en los fantástico, mejor dicho, para ti lo fantástico era la realidad. Cómo me gustaría morir y en otra vida encontrarte y darte mi corazón. ¿Lo aceptarías? No quiero pensar en un rechazo, comprendo que hay mujeres que sí conociste y fueron muy queridas por ti, que ellas estarían primero, pero déjame soñar un poquito Julio, sé que no eres cruel y me entenderás.

Sabes, leí un libro sobre ti y Cristina Peri Rossi. También la amaste, se quisieron, sólo que era diferente, hay amores que los une lo visible y que no son compatibles con lo visible del cuerpo.

Julio, en qué estarías pensado en tu última noche, esa noche bocarriba. ¿Habrás aparecido en algún tiempo distinto, donde soñabas con hombres de blanco y olores penetrantes de pulcritud? O quizás en tus ultimas inspiraciones te trasladaste al cuerpo de un Axolotl. O tu existencia se mudó a la continuidad de los parques espirituales.

¿Dónde estás Julio para ir a buscarte? Quizás en el futuro. Aunque me es más seguro examinar en el pasado. Ahí no estás tú de lleno, mas tus huellas sí. Tus cuentos, tus poemas, tus novelas.

Nací demasiado tarde Julio. En el 77. Y mi analfabetismo literario me hizo conocerte hasta el 2012. 36 años sin ti. 7 años de leerte. Con lentitud, eso sí. Me mataría de tristeza terminar tu obra y ver que no tendré un nuevo libro escrito por ti.

El tiempo es relativo. Tanto que no me sorprendería que un día, visitando el cementerio de Montparnasse, mientras estuviera agachada llorando en tu lápida, tocaras mi hombro y me dijeras: <<Anda, venite, no llores, vamos a tomar un mate recién cebado, no nos atrasemos, que después tengo que pasar a una primaria de México, a 1984, a decirle “hola” a una niña que de adulta cree que no me conoció. Lo qué es el olvido. Mira, esta es la carta que me escribió>>.

Sopla el aire allá fuera. Escucho una interpretación de Charlie Parker, ¿o es Johnny Carter? No importa…

Quizás no nací tarde, sino a tiempo. No lo sé del todo. Creo que con los días habré de saberlo… Por mientras, Ciao, Cortázar. Gracias por ese beso a las fueras de mi salón, cuando dijiste a la maestra que eras mi tío y que pasaste a despedirte.

 

Tuya siempre

Alejandra Inclán

 

julio_cortazar (1)

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