Del cuaderno de Alicia, entrada 4

La sonrisa del Gato

Por: Alejandra Inclán

 

No sé si decir: «Otra vez perdí» u «Otra vez me ganó». Hace cuatro años me venció en una contienda. Este 2017 lo volvió a hacer. Él me ha ganado en dos ocasiones. No quiero decir su nombre. Para qué. Llamémoslo El Gato. He intentado leer su obra sin lograr pasar de la primera parte. He reiniciado dos veces sin lograrlo. Quizás porque lo odio. Quizás porque no me gusta, o simplemente estoy predispuesta a repudiar lo que hace. No es malo. Incluso nos hablamos, tenemos contacto, sólo que él no sabe lo que me ha lastimado sin pretenderlo.

Debo reconocer que me ganó a la buena. El material con el que participé no valía mucho. Qué bueno que perdí. Qué pena haber participado con eso. Con los años pulí esos escritos: eliminé, agregué, estructuré y algo publicable salió. No era quien me dijeron ser. En el 2016, tres años después de ese concurso, una editorial se interesó en mi trabajo. Lo logré. Tal vez con mi último trabajo también suceda lo mismo. Puede que El Gato sea quien me dé ese empuje y suerte. Sólo espero que así ocurra…

Se me acaban las líneas, los finales quedan inconclusos, en la espera de un tiempo mejor, mientras, El Gato me ve y me muestra esa sonrisa de seguridad que no soporto, mientras se desvanece para ir por un premio más.

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Te quedaré debiendo

 

 

Me debes y te debo algo

y eso es desastroso,

pues lo aborrezco,

ya que no es el modo.

 

 

Me debería perder en la indiferencia,

en la luna de mis protestas,

olvidar que te cruzaste conmigo

y que algo me robaste.

 

 

Aunque luego, sin saberlo,

me regalaste la oportunidad de rehacer,

crear, repetir, perseguir y conseguir;

todo ello a pesar de ti.

 

 

Eres un pinche ladrón,

y te agradezco por lo que me quitaste,

pues de otra manera nunca hubiera

buscado las cosas que con los años he ganado.

 

 

«No, ya no te debo nada»,

pensé equivocadamente…

pues ahora se gesta algo nuevo,

sólo que de momento es un esqueleto.

 

 

Así que nada te debo aún…

te odio y me desespera tu sonrisa,

te ríes sin saber lo que has hecho,

qué fácil te es vivir sin ello.

 

 

¡Maldita sea!, me has quitado y

de todas formas, te terminaré debiendo.

Y nada te diré. Nunca por mi boca lo sabrás.

Sigue así, sonriendo

 

 

que yo en mi tristeza lloraré por un lugar,

aunque me tome muchos años el llegar.

Te odio, me debes lo arrebatado,

y a pesar de ello, te quedaré debiendo.

 

15-11-2017

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