Demasiada vida (cuento)

 Por: Alejandra Inclán

 

¿Qué hago aquí? ¿Para qué entré a este viejo y asqueroso café? Ya no soporto a estos tres. Son un estorbo para mi propósito.

Esta tipa coqueteándome. Es insoportable. Es una prostituta, sí, eso es. ¡La odio! Odio a personas como ella ¿No tiene algo decente que hacer? ¡Estúpida! Le gusté, sé que le gusté. Si le hiciera caso de seguro se entregaría a mí de a gratis. Así son las de su clase. Ven a alguien bien parecido y no dudan mucho. Siempre les tocan tipos mugrientos, yo debo ser lo mejor que ha visto en meses. Sé que no me cobrará, pero la odio ¡La odio!

¡Odio a todos! Sobre todo a este mesero tan alegre ¿Cómo puede mostrarse así? ¿Cómo puede ser tan feliz siendo servil? Su paga debe ser una miseria, apenas le alcanzará para comer ¡y es feliz! Su calzado está sucio, de seguro llega y se va caminando a su pocilga. Ni una bicicleta tiene, lo puedo asegurar. Con todo ello, cómo se ha atrevido a verme entrar y decir tan eufóricamente: «Hey amigo, ¿qué deseas?, estoy para servirte y ofrecerte una sonrisa». Debería odiarme por tener dinero para mi café y mi comida, por mis lujosas ropas, por mi anillo de oro, por mi porte refinado y bien cuidado ¡Debe odiarme! ¿Por qué no me odia?

Ahora este tipo junto a mí, silbando y escribiendo quién sabe qué cursilería. Lo sé por el título que pude leer de reojo, “Para ti que me quieres” ¿Cómo puede alguien quererlo si es tan feo? Nunca antes había visto a semejante engendro vomitado del infierno. Nadie podría quererlo. Menos darle amor por lástima. Sin embargo, está escribiendo una carta para alguien que según lo quiere ¡Debe estar loco! Sí, está loco. Es un pobre imbécil que no sabe lo que hace. También a él lo odio ¡Los odio a todos!

¿Qué hago aquí? ¡Maldita sea! No vale la pena estar en este viejo y asqueroso café. Quise entrar para planear mi suicidio, y me topo con estos.  ¡Los odio! ¡Me odio! Me han quitado mi poco entusiasmo por la muerte.

Furioso me levanto y les grito: «¡Pinches trastornados de la alegría! ¡Me voy! Aquí hay demasiada vida, no me dejan pensar en la muerte».

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Muy buena filosofía lleva esta historia. Me gusta.

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    1. ¿Será? Gracias por leer.

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