Los sesentas (cuento)

Por: Alejandra Inclán

El bar estaba casi vacío, pero me agradaba mirar a la señorita de vestido rojo y al tipo de cabello esponjado con pitillo falso. ¿Qué se sentirá fumar? Solo el viejo junto a mí no disfrutaba, parecía dolerle estar ahí. El bartender nos sirvió bebidas. En la rocola sonó It’s Impossible, de Elvis. En la tv pasaba “Rebelde sin causa”. Eran extraños esos escenarios a cielo abierto.

Traté de no pensar y miré a los lados. Una bella chica rubia también vestida de rojo estaba en una foto gigante. Su nombre: Marilyn Monroe. Me hubiera gustado enamorarme de una mujer así.

Miré el reloj digital en la pared. Era lo único que estaba fuera de época. Apuré mi bebida. El guía dejó de fingir que era un bartender:

─Según los registros estos eran al parecer los sesentas, no lo sabemos con precisión. En aquel entonces se podía vivir en libertad como vieron en la película. Quítense los trajes de “época” y vayamos a la siguiente sala: los ochentas-noventas.

Irónico, estamos en los sesentas, pero no son iguales, en el 2060 la única diversión son los museos de simulación. Vivir en el exterior It’s Impossible.

 

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