Macario: literatura, cine y Día de muertos (ensayo)

Por: Verónika Alejandra Inclán Cazarín

Día de muertos, La muerte madrina y Macario

La muerte de un ser querido es dolorosa. Sin embargo, con el tiempo la aceptamos y muchos creemos que en el Día de muertos descienden a convivir con nosotros. Ellos vienen a visitarnos, por ello se les pone una ofrenda simbólica con alimentos que disfrutaron en vida y algunos objetos que les agradaban. Lo que llamamos altar de muerto. También acudimos al panteón a dejar flores, limpiar la tumba, incluso hacer un día de campo familiar con ellos. Les hablamos, les llevamos música y el día no es de tristeza, sino de alegría. La familia está reunida.

La tradición de Día de muertos no es nada extraña para los mexicanos. Sus raíces culturales prehispánicas son casi genéticas en nosotros. En vísperas del 1 y 2 de noviembre representamos a la muerte de formas caricaturizadas dentro de la idiosincrasia de la mexicanidad. Nos burlamos y al mismo tiempo la respetamos.

Para un extranjero esto debe ser un “espectáculo” sorprendente e incluso escabroso. Algo así debe haber experimentado el escritor alemán B. Traven, cuyo nombre real era Otto Feige (Colaboradores de Wikipedia, 2020). En 1924 llegó al puerto de Tampico y se quedó en el país, iniciando aquí su carrera literaria. Con los años presenció muchas veces la tradición de Día de muertos, relacionándola con el cuento de los hermanos Grimm: La muerte madrina o El ahijado de la muerte (Grimm, 2020), según la versión, tomándolo como base para escribir el relato de Macario (Traven,1950).

Credit: ullstein bild via Getty Images/ullstein bild Dtl.

En el cuento la muerte se vuelve comadre de un padre que busca quien apadrine a su hijo recién nacido. Antes se había encontrado con Dios y el diablo, a los cuales rechaza. A la muerte la acepta porque considera a todos iguales. Al convertirse el niño en un joven es visitado por su madrina, quien le da unas hierbas con las que puede curar a los enfermos, excepto a los que ella diga que no, esto apareciendo en su lecho; si está en la cabecera pueden ser curados, si está a los pies, no (en Macario la posición de la muerte es al contrario, su aparición a la cabecera significa que no tiene remedio).

Los paralelismos citados hasta ahora hacen evidente que B. Traven tomó la esencia del cuento de los hermanos Grimm, trasladándola a la cultura mexicana para crear Macario (Traven, 1950). El escritor revistió el cuento con la cultura novohispana del México aún no independiente, cuando se vivía el virreinato. Rompe el esquema del ahijado y crea un personaje llamado Macario, un indígena con una familia numerosa y con una situación muy precaria, donde a pesar de su buen corazón tiene un deseo “egoísta”: comerse un pavo el solo.

Macario: Traven, Bruno: Amazon.com.mx: Libros

Podemos ver que el concepto de la muerte como una entidad con la que se dialoga no es exclusiva de México. La tradición oral alemana recogida de manera literaria por los hermanos Grimm (ETSIT-UPM, 2020) nos enseña que otras culturas también muestran humanos que entablan conversación con ella y que hacen un trato (el compadrazgo), para posteriormente (en el cuento) entablar una relación de madrina y ahijado, donde la entidad otorga un presente al bautizado, como cualquier madrina lo haría.

La muerte como personaje cultural puede aparecer en distintas obras artísticas, de distintas nacionalidades. Sólo que en México la revestimos de nuestras propias particularidades.

Macario y el cine

La película de Macario (Gavaldón, 1960) es considerada una de las 100 mejores películas del cine mexicano (Sector cine, 2020), siendo la primera película mexicana nominada al Oscar como mejor película extranjera. Fue dirigida por Roberto Gavaldón. El guion estuvo a cargo de Emilio Carballido, junto con Gavaldón. Ellos enriquecieron la obra creada de B. Traven, en marcándola en plena celebración de Día de muertos, a diferencia del relato, donde apenas se hace una mención al inicio:

Sólo durante el tiempo de aguas, cuando prácticamente no tenía competencia, y mejor aún en los días señalados, como por ejemplo el día de los Fieles Difuntos, en que la demanda era mayor por parte de los fabricantes de velas y de los panaderos, que horneaban toda clase de panes de muerto y calaveras de azúcar, llegaba a conseguir que le dieran hasta tres reales por su carga de leña. (Traven, 1950, p. 5)

Película: Macario – Raíces al aire

De hecho, la película inicia con la mención de la tradición de Día de muertos, con imágenes de la muerte al estilo mexicano y con la presencia de altares de muertos. La mujer de Macario junto con sus hijos está montando su altar y hablando de la tradición. Esto es un gran acierto, teniendo en cuenta que el personaje principal tendrá un encuentro con esta entidad sobrenatural. Macario y su familia marchan al pueblo a entregar leña. Pasan por numerosas y majestuosas ofrendas, por lugares rebosantes de comida, puestos de calaveritas de dulce. El pueblo está de fiesta. Los muertos son una fiesta. Sólo que para Macario y su familia es una fiesta triste al observar tanta abundancia a la que no pueden acceder.

Macario, un clásico de Día de Muertos | México Desconocido

Mientras en el libro la mujer de Macario ahorra durante tres años para cumplir el deseo “egoísta” de Macario de comer él solo un pavo (Traven, 1950, p. 6), en la película luego del Día de muertos, la mujer de Macario roba un pavo y lo cocina para que se lo coma (Gavaldón, 1960, min. 00:20:35). Después de recibir el pavo, tanto en la película como en el relato, Macario se dirige al campo para estar en soledad y saborearlo. Pero tiene su primer encuentro. B. Traven reviste al diablo de una apariencia de charro hacendado, con enorme poder y riquezas, quien tienta a Macario para ofrecerle falsedades, las cuales con su corazón puro detecta, negándose. En el siguiente encuentro B. Traven (p. 11) describe a un paisano joven, que por el diálogo entre él y Macario, deducimos que es Jesús y no Dios, como pasa en el filme (min. 00:28:15,) que es representado por un anciano.

En el libro, cuando Macario conversa con el diablo y con Jesús, les hace ver que otra de las razones para no compartir el pavo, es que sería como demeritar el acto de su esposa hacia él, no es sólo su deseo “egoísta”. Jesús entiende a Macario y dice que pasará a bendecir a su esposa.

Luego de estos encuentros viene el que tiene con la muerte. B. Traven falla con su representación de la muerte al querer darle una visión católica. Mientras en la película cuenta con una apariencia de indígena campesino casi al borde de la muerte por hambre (Gavaldón, 1960, min. 00:30:20), en el libro se le describe así:

Se apoyaba en un largo bastón de caminar. Iba cubierto por una túnica azulina, de una tela que no era ni algodón, ni seda, ni lana, ni material alguno conocido por Macario. Del cinturón, descuidadamente colocado alrededor de la túnica, colgaba una caja de caoba muy maltratada, de la que partía el tictac de un reloj. (Traven, 1950, p. 13)

Aquí es donde la película enriquece la historia y la hace más acorde a la visión de la muerte mexicana. Además de alinearse con las dos apariciones anteriores. B. Traven presenta una muerte más europea y a pegada a la que vemos desde una perspectiva religiosa. Roberto Gavaldón y Emilio Carballido se percatan de ello corrigiendo esto en el guion y el diseño de vestuario. La obra cinematográfica no tendría el mismo impacto, ni la misma identificación cultural mexicana si la muerte hubiera sido representada como en el libro.

Aunque el cine y la literatura son dos artes diferentes que cuentan y exponen con un lenguaje diferente, podemos afirmar que la historia original de Macario (Traven, 1950) se nutre en la película, enriqueciendo el producto final. Macario (Gavaldón, 1960) al estar situado en un contexto novohispano, el guion cinematográfico agrega un juicio de la Santa Inquisición, haciendo notar que un indígena que cura sin ser doctor debió llamar la atención del Santo Oficio para investigar cómo un indio se ostentaba de curar. Esta situación se acelera por la envidia que despierta al ir subiendo de posición social y al haber desplazado al médico del pueblo. Las escenas del juicio a Macario (min. 01:05:39) se convierten en el preámbulo para el clímax, provocando una tensión donde Macario parece no tener salvación.

Macario, tanto en el libro como en la película es llamado para curar al hijo del virrey, ofreciéndole grandes recompensas si lo salva o el tormento y la hoguera de la inquisición si no lo logra. En las dos versiones la muerte le niega a Macario el poder salvar al niño. Aquí de nueva cuenta hay divergencias. B. Traven (1950, pp. 35, 36) crea un extenso diálogo entre la muerte y Macario y se hace patente el aprecio que se tienen, sin embargo la muerte le deja en claro que ella también está sujeta a algo superior, que no está en sus manos decidir. Al final la muerte sí realiza algo por Macario, sólo que no es salvar al hijo del virrey. En el filme, Macario (Gavaldón, 1960, min 01:22:25) huye y en retrospectiva vuelve a tener los encuentros que tuvo con el diablo y con Dios. Cada uno le hace ver lo diferente que hubiera sido de haberles ofrecido a ellos el pavo en lugar de a la muerte. En el libro no se da este desandar de Macario.

Macario', cuando el Diablo, Dios y la Muerte tientan el criterio humanoCrea  Cuervos

La acción donde Macario se introduce a la cueva de la muerte está inspirada en el cuento La muerte madrina o El ahijado de la muerte (Grimm, 2020). No es mencionada en el relato de B. Traven. Se aprecia que Gavaldón y Carballido conocían el cuento que inspiró a Macario (Traven, 1950) y decidieron crear la escena en una de las grutas de Cacahuamilpa, logrando una de las fotografías cinematográficas más bellas del cine mexicano (Gavaldón, 1960, min 01:23:24). Es en ése escenario donde se da el diálogo entre Macario y la muerte, siendo diferente al libro, dado que la película quiere dar un mensaje moral donde Macario cometió muchos errores, empezando por el egoísmo de no querer compartir el pavo ni con su mujer, ni ofrecerlo a Dios.

El final de la película y el relato es el mismo. La muerte en un acto de misericordia regresa a Macario al punto donde se encontraron por vez primera, dejando la duda si el medio pavo fue comido por él o por la muerte.

Macario: literatura, cine y Día de muertos

Macario enfrenta a la muerte en su primer encuentro optando por ganar tiempo y así realizar su deseo de comer al menos medio pavo. El Macario literario y el cinematográfico conversan con la muerte, conviven, sonríen, la escuchan, la respetan y la miran como un ser más cercano al humano que el diablo o Dios, pues la muerte es para todos. Sólo el mexicano enfrenta así la muerte, mejor dicho, a los muertos, a sus muertos. El Día de muertos es una tradición que viene desde el culto a la muerte como una más de las deidades prehispánicas. Al no poder erradicarla, los evangelizadores, decidieron fusionarla con la tradición de Todos los santos y crear el día de los Fieles difuntos o Día de muertos.

B. Traven hizo un gran trabajo recreando La muerte madrina, convirtiendo el cuento en Macario, dándole la contextualización para mostrarnos a ese indígena catolizado que es capaz de tomar a la muerte como un amigo. No obstante, al ser extranjero, B. Traven se queda a medio camino, dejando abonado el terreno para lo que fue y sigue siendo una joya del cine mexicano. Carballido y Gavaldón conscientes de las posibilidades que daba el relato agregan y modifican la obra no sólo para adaptarla a un lenguaje cinematográfico, también amplían la riqueza cultural con elementos de la tradición de Día de muertos, nuestra particular visión de la muerte y con la recreación del personaje, poniéndolo como un igual ante Macario, quien ve a otro campesino indígena muriendo de hambre, imagen que le impacta a pesar de saber que esa entidad es en realidad la muerte.

Un cuento tradicional alemán, un escritor extranjero que se alimentó de nuestras raíces para recrear una historia y cineastas mexicanos que tomaron una obra literaria y la tradición de Día de muertos. Una interculturalidad que se sintetiza en Macario. Lo cual quedó demostrado este 2 de noviembre de 2020 al convertirse #Macario (Gavaldón, 1960) en tendencia en Twitter (2020), al ser considerada la obra más representativa de nuestra celebración.

 Sea en cine o literatura, la vigencia de esta obra sigue viva, porque los mexicanos seguimos cada 1 y 2 de noviembre celebrando a la muerte, mejor dicho, a nuestros muertos.

Macario (1960) - Filmaffinity

Referencias

Colaboradores de Wikipedia. (3 de octubre de 2020). Macario. Recuperado el 11 de octubre de 2020, de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Macario_(pel%C3%ADcula)

ETSIT-UPM. (7 de noviembre de 2020). Cuentos de los Hermanos Grimm. Obtenido de ETSIT-Universidad Politécnica de Madrid: http://www.etsit.upm.es/escuela/unidades-administrativas-y-servicios/biblioteca/conocenos/actividades-de-la-biblioteca/2013-efemerides/cuentos-de-los-hermanos-grimm.html

Gavaldón, R. (Dirección). (1960). Macario [Película]. Obtenido de https://www.youtube.com/watch?v=9dODve8PRio

Grimm, H. (2020). La Muerte madrina (el ahijado de la Muerte). Recuperado el 11 de octubre de 2020, de Un cuento tradicional: https://www.uncuentotradicional.com.ar/muerte-madrina

Sector cine. (9 de junio de 2020). Las 100 mejores películas mexicanas de la historia. Obtenido de Sector cine: https://www.sectorcine.com/noticias-nota/las-100-mejores-peliculas-mexicanas/

Traven, B. (1950). Macario. Lectulandia.

Twitter. (2 de noviembre de 2020). #Macario. Obtenido de Twitter: https://twitter.com/search?q=%23Macario&src=typed_query

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