La pieza que me faltaba

La pieza que me faltaba PORTADA

Amalia siempre hacía esfuerzos enormes para alcanzarme, mientras gritaba: <<Carlos, Carlos, deja de correr así, te vas a ensuciar el vestido>>. Ya no me llamo Carlos. Dejé de hacerlo. Me bauticé como Karol. <<Karol, Karol, deja de correr así, vas a ensuciar tu vestido>>. Así es como me gusta recordar aquella escena.

Cuando Karol nació fue entregada a un naciente orfanato para niñas. Le recibieron pensado que lo era para luego enterarse que en realidad era un niño, o al menos eso interpretaron por sus genitales.

Ir creciendo y darse cuenta de su realidad, ser adoptada y por un tiempo el intentar criarle como niño le trajo una tristeza no común en su temprana edad. Sus padres comprensivos buscaron la ayuda para entender y conducir a Karol de la manera correcta, para que no se sintiera incompleta. Así fue aceptada y criada como niña…

 

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