¿Para qué escribo?

Por: Alejandra Inclán

A veces, cuando las palabras se me atraviesan, se amontonan y se me pierden entre las teclas y se vuelven ilegibles, me pregunto: ¿para qué escribo?

Quisiera decir que conozco la respuesta, que es mi vida, que fluyo, que existo, que construyo, que juego a ser una diosa que crea un micro universo. Y no, realmente no lo sé, lo único que sé es que me gusta, que lo haré y lo seguiré haciendo.

Desde mi primer poema a los trece años supe que no podía dejar la pluma.

Dibujo letras torcidas, ásperas, temblorosas, ansiosas. Algo quiere salir y se refleja. Lo escribo. Lo termino. No lo leo. Lo dejo. La sensibilidad está muy afuera. Ya vendrá la frialdad de la corrección y tendré que ser juez de lo que me impactó y me causo dolor, alegría, temor…

Y al final, quizás un lector, quizás alguien, logré sentir lo que quise decir, lo que quise contar, lo que traté de descifrar. Quizás no. Si es así, algo faltó y un nuevo escrito tendrá que surgir, y mientras lo escribo: ¿seré feliz o infeliz? No sé, sólo cuando lo hago es posible saberlo…